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Un
transexual clasifica al circuito femenino de golf
(BaseGolf.com)
- MADRID.- La australiana Mianne Bagger ha hecho historia al ser la primera transexual en clasificarse para el circuito europeo femenino de golf. Mianne, de 37 años de edad, se sometió a un cambio de sexo en 1995 y ya fue noticia cuando participó en el Abierto de Australia en su primer torneo como profesional. Renée Richards y Michelle Dumaresq han sido los antecedentes que mejor reflejan la lucha de este colectivo por la igualdad de derechos.
Bagger, que es tricampeona amateur del sur de Australia y que se convirtió en profesional el pasado mes de agosto, logró su clasificación al terminar décima en el torneo de Taranto, a 7 golpes de la vencedora Miriam Nagl. Bagger pudo participar en las pruebas de calificaciones del circuito europeo femenino de acuerdo con las normas del Comité Internacional Olímpico (CIO) que autorizan a los transexuales a jugar con las féminas.
"Ha sido sido una semana larga y tensa por muchas razones, pero estoy encantada naturalmente por poder satisfacer mi ambición de la niñez". "He vendido todo lo que tenía en Australia para financiarme este año. Yo no me queda nada más,excepto mis amigos y mi familia, pero me siento rica", añadió. Pocos transexuales han logrado participar en torneos profesionales femeninos en el deporte excepto la americana Renee Richards, ex Richard Raskind, en el tenis feminino (WTA) en los años 70, y la canadiense Michelle Demaresq, en mountain bike.
Michelle Dumaresq, un antecedente en Mountain Bike
Renée Richards y Michelle Dumaresq son columnas de una realidad incómoda que causa temores, expectación y morbo. Ambas, nacidas legalmente varones, se convirtieron en elemento clave que sustenta el derecho de los transexuales de practicar deporte al más alto nivel. La brecha se abrió hace más de dos décadas y ahora se ha podido extender al privilegiado mundo del olimpismo. Pero, ¿alguien podría asegurar que los transexuales no han competido ya en los Juegos Olímpicos?
En tres horas Michel Dumaresq desapareció virtualmente en la plancha de una sala de operaciones. Poco para recordar hizo el trabajador de una empresa siderúrgica que nació en Vancouver hace 33 años y que se dedicó al rugby y al hockey sobre hielo. En 1996 Michel entró en el quirófano, los cirujanos plásticos reconstructivos le ayudaron a escapar de lo que para él era un error de la naturaleza... Cambió de sexo y desde que salió de la límpida sala de operaciones se le conoce como Michelle, una mujer apasionada del ciclismo de montaña que el año pasado participó en el Mundial y terminó en vigésimo cuarto lugar en la prueba de descenso. La competidora es afortunada, pues a pesar de algunas críticas y el rechazo de unas cuantas rivales, la Unión Ciclista Internacional ha establecido que “legalmente Michelle es mujer y hay que respetarla”.
Renée Richards, una Juana de Arco transexual
En 1976 los organizadores del US Open, último Grand Slam de la temporada, vetaron la presencia de Renée Richards, la más famosa transexual deportista de la historia, su presencia en el cuadro femenino del torneo argumentando que había nacido hombre. Renée decidió entonces defender sus derechos en los tribunales. El Tribunal Supremo de Nueva York falló a su favor pocos meses más tarde. Pudo disputar el US Open de 1977, de esto hace 27 años.
El CIO entra en el debate
El Comité Internacional Olímpico (CIO) estudió la posibilidad de admitir a los atletas que se hayan sometido a cambio de sexo en los Juegos Olímpicos que tuvieron lugar en Atenas en 2004. "No haremos ninguna discriminación y el CIO respetará los derechos humanos", dijo el director médico de dicho organismo olímpico Patrick Schamasch.
Si el cambio de sexo se produjo antes de la pubertad, los deportistas serán admitidos sin más en los Juegos con su nueva condición. Pero si fue ya en la edad adulta, el CIO ha establecido tres condiciones para no alterar la limpieza de la competición: "Los cambios quirúrgicos deben haber terminado, incluyendo la alteración de los genitales externos y la gonadectomía; las autoridades correspondientes deben haber dado cobertura legal al sexo asignado; y las terapias hormonales se habrán administrado el tiempo suficiente para minimizar las ventajas derivadas del sexo en la competición deportiva", rezan esos requisitos.
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