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La
ansiedad en el golf
(BaseGolf.com)
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Hola queridos
golfistas.
Hoy
me voy a ocupar de nuestra condición de seres emocionales y
falibles.
He
dedicado especial atención y estudio, a los factores que
interactúan con las emociones en los jugadores de golf y he
podido obtener precisas conclusiones.
Nuestra
vida está sometida a la idiosincrasia emocional. Todo lo
cotidiano pasa por ese universo complejo y caprichoso que nos
hace gozar y sufrir.
El
golf nos afecta sobremanera. Es por eso que lo amamos, pero
como todo amor no esta a salvo de ser odiado.
La
impronta emocional es tan fuerte, que marca el futuro del
profesional y
altera su autoestima.
Compromisos
comerciales, deterioro de la valoración personal y social,
crean estados que es preciso controlar.
Los
deportistas en competición,
sienten en mayor o menor grado un nerviosismo que es
fruto de la exigencia a la que se encuentran sometidos.
Puede
aparecer incluso días antes del evento y amenazar el
rendimiento.
La
práctica del golf provoca stress, tanto en el éxito como en
el fracaso. Ambas situaciones producen
cambios que obligan al ajuste.
Solo
es posible si se sabe cómo, y pasa por un
esmerado entrenamiento.
El
evento deportivo, la interacción con el medio, los
competidores, las motivaciones y los
imponderables, causan cargas neurosiquicas inevitables.
Algunas
situaciones especiales tienden a incrementarla.
- Cambios
en los entrenamientos, los campos de juego, los horarios,
los viajes y los premios provocan alteraciones
emocionales.
- Posee
una relación directa
con el grado de dificultad.
- La
inseguridad de la actuación, la presencia de
competidores, el clima y el público son
factores adicionales.
- La
proximidad de la competencia acrecienta la inseguridad y
los pensamientos negativos.
- La
falta de experiencia o maduración, que todo jugador debe
tener, tanto el amateur
como el profesional dificulta el control mental.
- La
prolongación del periodo de competencias, retardos y
postergaciones agravan la situación.
- La
autoestima del jugador, está amenazada por el
desequilibrio entre las exigencias del torneo y los
recursos técnicos y psíquicos que posee.
La
ansiedad desmedida causa: Irritabilidad, enojo, preocupación
y a veces culpa.
Se
acompaña con signos y síntomas que la caracteriza: Aumento
de la frecuencia cardiaca,
incremento de la presión sanguínea, mayor tensión muscular,
dificultades respiratorias, sudoración y sequedad en la boca.
Los
síntomas psíquicos antes
de la competencia son: La desconfianza, pensamientos
negativos, inflexibilidad, preocupación, dificultad de atención,
agravación de conflictos personales, disminución de la
capacidad de procesamiento de información, problemas en la
toma de decisiones.
Todo
causa caída del rendimiento, en una actividad donde se debe
decidir alternativas de acción en pocos instantes. La
respuesta en estas condiciones es
lenta, irregular y variable.
La
ansiedad precompetitiva, disminuye la efectividad. Su control
es el pilar más importante sobre el que se asienta el estado
de óptimo rendimiento. Para reducir la ansiedad, es
importante disminuir el significado de la amenaza
y aumentar la sensación de seguridad.
La
ansiedad deportiva se compone de:
1.
Preocupación por el posible fracaso y el temor a sus
consecuencias. Se manifiesta con pensamientos catastróficos,
intranquilidad, inseguridad, duda, y pérdida de concentración.
2.
Las manifestaciones orgánicas arriba mencionadas (
incremento del
ritmo cardíaco, respiratorio, y tensión muscular) hacen
perceptible el
nerviosismo.
3.
La confianza, es percibida
como la convicción de que se pueden producir buenos
resultados y
finalizar exitosamente el juego.
La
ansiedad orgánica, es
una respuesta condicionada a estímulos ambientales asociados
con la competición.
La
ansiedad mental esta relacionada con las expectativas de éxito.
Los
dos componentes no se comportan de la misma manera. No
obstante desde el punto de vista práctico, se los puede
unificar en un solo concepto.
El
manejo de estas variables, permite luego de un buen
entrenamiento, alcanzar el nivel de óptimo rendimiento.
Se
encuentra encima
de la ansiedad insuficiente (Estado de apatía o
desgano) y debajo de la ansiedad
desbordada, (preludio de una caída estrepitosa de la
efectividad)
A
este estado especial lo he denominado nivel “G” (Guglielmetti)
Se
consigue estimulando a los de bajo nivel con respiración
acelerada y deprimiendo al segundo, con la expiración
prolongada y técnicas
de relajación.
El
tema ha sido ampliamente explicado en el capitulo:
El nivel “G” en mi libro “La mente al servicio
del golf”
Los
abrazo fraternalmente y estoy en contacto permanente con
ustedes.
Doc.
Dr.
Luis Maria Guglielmetti.
Médico
psicodeportólogo
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